lunes, 4 de diciembre de 2017

PRESENTACIÓN "PAN DE AGUA"


EL "GRUPO UMBRAL LITERARIO SAN TELMO” INVITA A LA 20ª REUNIÓN DE SU CICLO ANUAL A REALIZARSE EL MARTES 5 DE DICIEMBRE DE 18.30 A 21 HS EN EL CAFÉ “LA POESÍA”,  SITO  EN  BOLÍVAR 502, 1º PISO, CABA.


sábado, 2 de diciembre de 2017

LUCIANO


LUCIANO



Pequeño,

pequeñito,

hecho de polvo, de indigencia, de miedo.

Salpicado de sed.

Parpadeando latidos vulnerados.

Algo habrá hecho además de ser pobre,

además de aporrearnos la conciencia

con sus patitas flacas,

sus huesos temerosos,

su reino de cartones.



Pequeño,

pequeñito,

hecho de humo, de penuria, de grito.

Remordido de hambre.

Tiritando manteles despoblados.

Algo habrá dicho además de negarse

a enjaular el verano,

a militar en las filas del abismo,

a pudrirse la boca.



Dijeron que no tenía nombre,

pero sí.

Se llamaba Luciano.

Luciano casi luciérnaga,

casi lucecita para que no duelan tanto

la noche y la intemperie.

Luciano casi lucidez,

casi desgarrada lucidez,

y ojos abiertos frente a la muerte,

y pájaros.




Luciano Arruga desapareció el 31 de enero de 2009, a los 16 años, tras ser secuestrado por la policía bonaerense en Lomas del Mirador, provincia de Buenos Aires. Su desaparición fue una represalia por su negativa a robar para los oficiales. Un peritaje con perros determinó que el chico estuvo en la comisaría 8ª de Lomas de Mirador y en uno de los patrulleros de dicha seccional, que esa noche no cumplió con su recorrido habitual. Sus restos fueron encontrados el 17 de octubre de 2014 en el cementerio de la Chacarita, donde Luciano fue sepultado como NN. Supuestamente, habría muerto en un accidente de tránsito el mismo día de su desaparición, versión de la que descreen tanto su familia como diversos movimientos sociales y organizaciones de defensa de los derechos humanos.


De "Pan de Agua - Poesía social contemporánea de Bueno Aires", La Luna Que (2017)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

PARECIDOS

PARECIDOS

De mi padre heredé los ojos,
el pelo ondeado,
la mala dentadura,
la vocación de buena samaritana.
Murió joven y tuve un velorio multitudinario:
muchos amigos lloraron,
otros contaron chistes.
La mayoría suspiró con alivio
porque ya no tendría que devolver
ni billetes ni favores.
Fue en el '76.
En el '77
Boca fue Campeón de América.
Yo era chica pero me acuerdo
porque alguien dejó una placa en su tumba
con los colores xeneizes
que decía "Para vos, Jorge".
Seguramente fue un amigo
que usó al equipo de la Ribera
para saldar una antigua deuda.

En lo demás
me parezco a mi madre:
quejosa, lunática,
con unos brazos de Mr. Universo sin ejercitar
que me quitan el sueño pero no el hambre,
fanática de los dramas policiales para televisión
y  de los dramas domésticos
ideales para poner a prueba
el pañuelo de la dama
y la paciencia del caballero.

Yo no coso ni tejo,
es cierto.
En eso me parezco a mi abuela
que no hacía más que suspirar
porque el sillón desde donde veía pasar la vida
mientras otros hacían lo que había que hacer
no era un trono de la Casa de los Borbones.

En lo demás
me parezco a mi madre:
quejosa, lunática.
De las que ladran, ladran y ladran
y no muerden nunca.
Ella,
porque es mejor de lo que parece.
Yo,
porque heredé la dentadura de mi padre,
tan mala.


Arte: “Dog Tired”, Kim Roberti

lunes, 27 de noviembre de 2017

LAS BESTIAS


LAS BESTIAS

las bestias se excitan
con el olor de la sangre
por eso tiran a matar con sus dientes de plomo
tarasconean el aire
se llenan la boca de fuego
escupen pólvora para arriba
y el cielo no se les cae en la cara

las bestias no distinguen
entre un perro amigo
un chico que llora
un heredero de la tierra
arrojando el corazón contra las balas
tarasconean el viento
se llenan la boca de fuego
les gusta el olor de la sangre

el bosque se marchita de tristeza
cuando las bestias rugen
su himno de saliva rancia
el lago se marchita de tristeza
la espalda de los pinos se quiebra en llanto
los pájaros se descalzan la voz

algunas bestias se excitan
con el olor de la sangre
otras mienten mienten
para que quede eso
que justifica la muerte 
las que más me aterran
brindan con alegría caníbal
sobre el cadáver de un pibe de veintidós
que podría ser mi hijo

y después abrazan a los suyos
como si nada

otra vez como si nada


sábado, 25 de noviembre de 2017

UNA CHICA DE 16 AÑOS - DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER


UNA CHICA DE 16 AÑOS
A Anahí Benítez

Tenés una hora para escribir un poema.
Una hora antes de ponerte a pelar papas
y freír milanesas.
Tenés una hora para hablar de una chica de 16 años.
Podrías hacerlo mañana, con más tiempo.
Pero, no.
Tiene que ser hoy. Tiene que ser hoy.
Como si alguien te escuchara.
Como si alguien nos escuchara.

Tenés una hora para escribir un poema.
No hace falta que sea bueno.
Tenés una hora para hablar de una chica de 16 años.
Vos, ella.
Cualquiera de tus dos Camilas.
La ex de tu hijo,
a la que detestás un poquito.
Una hora.
¿Qué vas a decir?
¿Qué vas a decir que ya no hayas dicho?

Pensás en tus 16.
Las minifaldas y las vecinas decretando
que eras una loquita.
Los exámenes de matemáticas que reprobaste una y otra vez,
porque, sí, eras una loquita
y leías “La dama de las camelias” en clase
mientras tus compañeros aprendían a despejar X.
Las horas de llanto histérico porque el pibe de la otra cuadra
cayó con una novia más linda que vos.
Relax”, el mejor disco de Virus.
A los 16 años no pensabas en la muerte.
No en la tuya, al menos.
A los 16  eras eterna.

Tenés una hora y no sabés que decir.
Pero insistís en el ritual desesperado
de escribir un poema que hable de una chica de 16 años
que no conociste,
que no vas a conocer nunca,
que se estrelló contra la palma del horror
como otra mariposa ciega.
Una chica desnuda, rota,
con los ojos secos,
con una etiqueta en el dedo pulgar del pie
donde alguien escribió prolijamente
su nombre de princesita india.

No te esfuerces.
No hay poema que valga.

Anahí.

Tenía una sonrisa hermosa.
Seguro que no pensaba en la muerte.
Seguro que era eterna.