lunes, 24 de abril de 2017

MERMELADA AYER, MERMELADA MAÑANA


MERMELADA AYER, MERMELADA MAÑANA


Entonces el habló,

con una voz intensa,

como la de todos mis muertos,

y dijo:

“No me recuerdes,

ni siquiera,

cuando el viento mude

los médanos indecisos de la playa que no fue

y las dentelladas de tus pinceles

desgarren las encías de los ángeles.

No me bebas,

no me apremies,

y no te acuestes nunca

del lado de la nostalgia.”



Entonces llovía

y yo apretaba una pequeña cruz plateada,

y sonreía al despedirme

de mi destino de reina.

Porque nadie había contaminado los espejos

-ni siquiera yo-

y él era una lección que no comprendía

doliéndome

en los cuatro costados de mi sangre.



“No me recuerdes.

Aquello que no pude decirte

lo viste en mi mirada.

Y acá se acaba la historia.

Y acá empieza el silencio.”



Entonces recogí mis pequeños pies

y ese pelo

que nunca le conté que tenía

y me fui cantando bajito

una canción de “Los Beatles”

-Baby's in black and I'm feeling blue-

pero le dejé la cruz,

para que no me recuerde.



A veces miro hacia atrás

y huelo

su perfume de ladrón de pájaros.

A veces miro hacia delante

y ahí está

empuñando mis pinceles

-“tu pulsión es pintar, querida,

pero no te mueras

perpetuando grises inútiles”-.



Mermelada ayer

y mermelada mañana.

Pero nunca mermelada hoy,

porque hoy obedezco

y no me acuerdo de nada.







sábado, 22 de abril de 2017

HELLO, MARILYN III


HELLO, MARILYN III

Hollywood, Los Angeles, California – 1954


Su cuerpo es un santuario hecho de pájaros.

Para adorarlo

el mundo aprende a rezar.




Fotografías: Marilyn Monroe (1949), Tom Kelley


Del poemario "Good bye,  Norma Jean" (2016)

1º premio Poesía "9º Concurso de cuento y poesía "Adolfo Bioy Casares" Edición 2015, Las Flores, Bs. As. (2015)

jueves, 20 de abril de 2017

ELLA ESCRIBE II


ELLA ESCRIBE II

Hollywood, Los Angeles, California – 1954


Ella se abraza a la palabra

como al único reducto admisible.

Resopla su desnudez

en la laringe viva del lenguaje.


El poema le lava el paladar

con un golpe de mariposas engarzadas

en una hebra húmeda de añiles.



Fotografía: Marilyn Monroe en su casa en Hollywood (1953), Alfred Eisenstaedt


Del poemario "Good bye,  Norma Jean" (2016)

1º premio Poesía "9º Concurso de cuento y poesía "Adolfo Bioy Casares" Edición 2015, Las Flores, Bs. As. (2015)

domingo, 16 de abril de 2017

LA MELENA RUBIA


LA MELENA RUBIA

Hollywood, Los Angeles, California – 1952


A modo de tabla de náufrago,

en medio de un océano de hombres

agudos como cuchillas,

a modo de estallido inacabable,

de pared de sol donde recostar el deseo,

la melena rubia.


A modo de Caperucita atávica desgarrando lobos

con su vagina dentada.


Fotografías: Marilyn Monroe  (1952), Frank Powolny


Del poemario "Good bye,  Norma Jean" (2016)

1º premio Poesía "9º Concurso de cuento y poesía "Adolfo Bioy Casares" Edición 2015, Las Flores, Bs. As. (2015)

jueves, 13 de abril de 2017

HELLO, MARILYN II


HELLO, MARILYN II

Hollywood, Los Angeles, California – 1947


No es una mujer: es un vértigo.

Enciende el sortilegio de la carne

con el ímpetu de los racimos.

Amordaza sus muertes con guirnaldas

para no dolerle a nadie.


Su cabellera súbita establece

cuándo comienza el fuego.


Fotografías: Marilyn Monroe (1949), Laszlo Willinger

Del poemario "Good bye,  Norma Jean" (2016)

1º premio Poesía "9º Concurso de cuento y poesía "Adolfo Bioy Casares" Edición 2015, Las Flores, Bs. As. (2015) 

domingo, 9 de abril de 2017

LAS POBRES


LAS POBRES
Para Laura Zaracho

Las pobres paren animalitos
como las perras o como las gatas.

Las pobres abren las piernas
una vez,
otra vez,
y ya está:
un negrito más en el mundo.
¿Y a quién le importa un negrito
cuando hay tantos bebés rubios
vendiendo colonias Johnson & Johnson,
champúes que no irritan los ojos,
pañales descartables?
(colitas frescas,
colitas blancas y puras,
colitas blancas).

A las pobres
se les pueden arrancar del útero los sueños.
A golpes, a palazos, a patadas.
A ellas no les duele
un párpado de sangre entre las piernas
cerrado para siempre.
La vida entre cartones vale poco.

Vos volvés de la iglesia
con un ramito de olivo bendecido.
No sabés que esa pobre era María.
No te lo contó la tele.
No te lo dijo el diario.



*Por Laura Zaracho. 
Cocinera comunitaria.
Perdió su embarazo, tras la represión policial a un comedor infantil. 

Después de una semana sufriendo esta angustia, de una semana reviviendo la represión en el comedor, de una semana padeciendo pérdidas por los golpes que recibí de la Policía, de una semana haciendo el más absoluto reposo, tal como indicaron los médicos, hoy necesito gritar para decirles que no sólo nos robaron la inocencia de los chicos: también me robaron mi primer embarazo, que llevaba dos meses de ilusión. 

Como todos los días desde hace un año, ese jueves 30 de marzo fui a servirles la comida a los casi cien chicos que cenan ahí y a los cientos de vecinos que se llevan viandas a su casa. Pero lamentablemente, no fue una tarde más. De repente, ingresaron alrededor de diez efectivos, tiraron la puerta abajo, dispararon a mansalva balas de goma y llenaron el aire de gas pimienta. Ahí, frente a todos esos niños ansiosos por comer un guiso de pollo, tuve que interponerme ante los uniformados junto a mis compañeras y no dudaron en golpearme como bestias, ni empujarme hasta que caí al piso. Fueron cuarenta minutos eternos, que no terminaban.

Y que no van a terminar. 

Desde entonces, no pude recuperarme del atropello, ni del dolor físico, ni del dolor que me atraviesa el alma. Sigo en cama, recordando los golpes en cada movimiento de cintura, mientras lloro la tristeza que me nace del corazón. Y sí, es incontenible la bronca que tengo, sumergida en esta horrible sensación de la injusticia, porque pisotearon mi vida. Pero eso no es todo: Diego Kravetz, secretario de Seguridad del municipio, no sólo mintió al decir que “de ninguna manera había 80 chicos”, sino que además prometió que vendría al comedor, donde obviamente jamás apareció. Ahora, si llegase a pasar algún día, debería explicar por qué sus fuerzas dispararon sin mirar, tirando incluso a una chiquita de su silla de ruedas. 

Suena irreal, tan irreal como desearía que fuera esta pesadilla. Acompañados por organizaciones sociales, todo nuestro Movimiento de Trabajadores Excluidos marchó el martes pasado contra la represión, denunciando la responsabilidad política de Kravetz y del intendente, Néstor Grindetti, que han llegado demasiado lejos, cruzando un límite del que no se puede volver. 

¿Y entonces? Entonces deberé afrontar este calvario y seguir, sí, seguir por mí y por todos esos chicos que me llenan de fuerza para levantarme. Mi mamá, cocinera del comedor desde hace seis años, me enseñó a pensar en mi barrio, Villa Caraza. A eso me dedico, impulsada por su ejemplo. Y a eso me dedicaré de aquí en adelante también, con el cariño y el aguante que me brindan mis compañeros y mi familia. 

Por todos ellos, pero en especial por los enanos, volvimos a abrir las puertas destrozadas de “Sueños Bajitos”. 

No importa cuánto nos agredan, cuánto nos golpeen, ni cuánto miedo nos quieran meter. 

Nunca, pero nunca, nos van a detener.