domingo, 31 de agosto de 2008

LOS ENAMORADOS ("TAROT")


LOS ENAMORADOS ("TAROT")
          
“Ojalá te enamores”.
Maldición árabe.


VI

Los heraldos del beso

pronunciaron

la sentencia amatoria:

las bocas,

por los siglos de los siglos,

se buscarán, hambrientas;

se palparán

en el polvo y la ceniza,

en el labio sombrío de la Muerte;

se tocarán

en la dicha y en el vino,

en la  apoteosis de las humedades.

Un querube atrevido,

desnudo como el aire,

rasgueará con saetas

certeras,

desoladas,

los nombres de los reos

penados con caricias.

El  amor es,

por siempre,

el crimen y el castigo.



Arte: Nanichi II”, Adela Dore

 1º Premio Poesía II Certamen Literario “Revista Axolotl”, Bs. As. (2007)


domingo, 24 de agosto de 2008

LA EMPERATRIZ ("TAROT")


LA EMPERATRIZ ("TAROT")
                
“Así, enlutada por la vida, despliego mis grandes alas blancas para
entrar de nuevo al país de las hadas. Y nada me traerá de vuelta.”
Agnès Michaux, SISSÍ                                


II

Danzaba  en los salones

recamados de oro,

giraba como un trompo

de luz incandescente.

Canjeaba soledades,

destino por promesas,

agonías por tiempo.

Reinaba sorda y ciega

en su pomposa casa de muñecas

perfectamente muertas.

Y nunca adivinó que había otra orilla,

otro mar,

otro puerto,

para zarpar hacia allí,

donde la vida

era algo más

que un macabro cuento de hadas.



Arte: “La emperatriz de las estrellas”, Miss Aoki

1º Premio Poesía II Certamen Literario “Revista Axolotl”, Bs. As. (2007)


domingo, 17 de agosto de 2008

LA SACERDOTISA ("TAROT")


LA  SACERDOTISA ("TAROT")
                               
 “...no hablo yo de fantasmas ni de Dios
sólo te cuento las cosas que se te suelen perder...”
Charly García, EL TUERTO Y LOS CIEGOS


II

Ella fragmenta el porvenir

en trozos pequeñísimos de duda,

en átomos puntuales de certeza.

En la matriz del tiempo

el error ha gestado un ojo turbio,

un simulacro de caleidoscopio.

Ella ha leído

el libro de los muertos,

memorizando nombres y finales,

suponiendo principios.

A su femínea esencia inquisidora

todo fue descubierto,

pero ha caído el velo de lo incierto

sobre el dictamen adivinatorio.


Bienvenida Casandra

al Reino de los Ciegos.



Arte: Akahastur

1º Premio Poesía II Certamen Literario “Revista Axolotl”, Bs. As. (2007)


viernes, 15 de agosto de 2008

ANTIPOEMA (ANOTHER BRICK IN THE WALL)


ANTIPOEMA (ANOTHER BRICK IN THE WALL)



No te voy a decir

que fuiste el amor de mi vida.

En mi vida

(in my life)

hubo muchos amores

y ninguno fue definitivo.

Los amores también son

como los ayudantes de camarero en un restaurante

(entran y salen de nuestra historia

sin que nos demos cuenta).

Tampoco te voy a decir

que fuiste un humano roto y malparido;

sabés que escribo esas cosas

porque me gustan los excesos

(siempre quise ser una chica Almodóvar)

pero, en el fondo,

pienso que sos un buen tipo.

No fuiste el milagro,

ni fuiste el Apocalipsis.

Tampoco yo fui Lizzie Borden,

aunque más de una vez

haya fantaseado con partirte la cabeza de un hachazo

(“sos dañina, sos violenta, sos agresiva”;

sí, soy de terror).

Fui la encarnación de esos malditos poemas,

la "Señorita Probarse Otras Vidas",

la que nunca entendió nada.



No te voy a decir que fuiste

el hombre que más me lastimó,

ni el que más me quiso.

Ni el que descubrió mi punto G

(¿por qué no me conformé con leer la Cosmopolitan?).

Ni que lamento que hace un año

me hayas esperado casi dos horas en una esquina

(llegué tarde a esa cita

y ahora sé

que no debería haber llegado nunca).



Ni siquiera te voy a decir la verdad:

que fuiste, simplemente,

otro ladrillo en la pared

que me aísla del mundo.



Arte: Shannon Bonatakis



martes, 12 de agosto de 2008

¿Y AHORA QUÉ PASA, EH?


¿Y AHORA QUÉ PASA, EH?

“Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.” – Alejandra Pizarnik



¿Y ahora qué pasa, eh?

  

No pasa nada. 

No pasa esto: 

un estúpido chaparrón que no era necesario 

y las flores del paraíso decapitadas en la vereda 

-esa vereda que nunca barro, 

porque los ojos de las vecinas son demasiados saltones 

y me asustan;

son como termitas dispuestas a devorar la madera de este sueño 

de ser y parecer un pájaro parado en la mitad de un verso,

un pájaro ajeno a los precios abusivos del almacén 

y a la receta del cheesecake-. 

No pasa esta distancia 

entre la sed y el agua, 

ni el miedo a que el mal paso de la costurerita 

salga mañana en primera plana de todos los diarios  

que se escriben 

con la tinta subversiva de los secretos familiares 

(la foto de la portada sería una mujer de piernas inesperadas 

alimentando un conejo de ojos escarlata 

y diciendo, convencida: “No barro. No barro. No barro. 

Yo no barro. 

Yo me tiro de cabeza en una madriguera deseducada

buscando un amor que no pasa. Nunca pasa.”)

  

¿Y ahora qué pasa, eh?

No pasa nada. 

No pasa esto:

no pasa este día que no quiere

cerrar las puertas del cansancio,

ni la foto de la chica de lentes

-un insecto gigante con una sonrisa perversa 

que nunca tuvo Gregorio Samsa-, 

ni la muerta que muere de muerte común y corriente 

-no muere de un vestido azul ni de un vestido rosa,

ni de un farol rojo partiendo en dos la noche: 

muere como todos los que no son ni parecen pájaros, 

prosaicamente, 

sin un último batir de alas-.

No pasa este viento de octubre 

que echó a volar mis cartas 

(“Querido mío: espero que estés bien 

cuando no recibas mis noticias 

y que la chica de lentes no escriba poemas, 

y que nunca tengas un gato; 

a vos te veo paseando un perro, 

los gatos tienen un no sé qué que no encaja 

ni con vos ni con ella. 

Los gatos no son tan simples.”)



¿Y ahora qué pasa, eh? 

No pasa nada.

No pasa nada, repito. 

No pasa esta inocencia que me invento. 

No pasa una luna con gatillo 

ajusticiando un mundo que,

de tanto ser mundo, 

ya da asco. 

(¡Qué lástima! Hubiera sido una buena muerte: 

volarme los sesos con un disparo de González Tuñón

y hacer que esto cambie, 

que todo cambie, 

y que, de una vez por todas, 

pase algo).



Arte: Stella Im Hultberg


lunes, 11 de agosto de 2008

CARTA A LA DESCONOCIDA (GUSTAVO GIRALDO)


CARTA A LA DESCONOCIDA
Agosto
11 de 2008

Premoniciones


A los tres segundos de mirar los ojos con los que ella veía a John, entré en su alma cruzando sus poemas: puentes extendidos al azar, arcos tendidos hacia una aventura a lo desconocido y a la vida interior de una mujer entrevista como aparición, intuida como poesía, amada como la esencia pura de lo femenino en el mundo. Una mujer de quien cualquier hombre sensible podría enamorarse de manera inmediata, definitiva y para siempre.

(La llamo y la invento, hago hogueras para ella, ardo en ellas. La invoco en el rincón del viento, entre las acacias japonesas y las canas del yarumo; en las “lindas lindes de bosque” que rodea mi casa, por donde mi alma trashumante vaga como ánima sola).
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Asombrosa, sola y bella Raquel Fernández:

Desde Colombia te escribe Gustavo Giraldo, un hombre que vive en la campiña cercana a Medellín, la ciudad donde Carlos Gardel tomó el último vuelo a la inmortalidad y se le rinde el culto debido, porque aquí Carlitos sigue cantando mejor que antes. Y ello se le agradece no sólo erigiéndole estatuas o bautizando avenidas con su nombre, sino incorporándolo como parte del imaginario y la memoria genética de nuestra gente. Creo que al Negro se le quiere, evoca y echa de menos mucho más en Medellín que en Buenos Aires.

Pero no era de Gardel de quien quería hablarte. Encontré tus palabras esta noche mientras navegaba en busca de Roberto Bolaño y sus Detectives Salvajes real visceralistas. Y tuve la gracia de hallar tu poema a John Lennon. Desde hace ya casi tres horas no ha dejado de sonar la banda sonora de su vida en mi computador, ni cesado de rebotar tus ardientes palabras en mi cerebro, como fosforescencias y juegos pirotécnicos cayendo tan cerca que casi me queman. “La vida es lo que ocurre, mientras estás ocupado haciendo otros planes”.

En la noche del lunes pasando a martes, tuve un sueño muy extraño: yo era una especie de fotógrafo cazando imágenes para una revista surrealista en la que supuestamente trabajaba. Tenía como acompañante a un hombre de edad indefinible y rasgos aindiados. Mientras caminábamos por entre un claro del bosque, el misterioso acompañante desapareció de mi campo de visión. De repente, a ras del piso, me encontré un portarretratos con la foto de una mujer muy bella. Sobre imponiéndose a su imagen, aparecía y desaparecía un osito de peluche, a un tiempo tapándola con su volumen juguetón, y al instante siguiente, descubriéndola.

Y detrás del portarretratos, como integrada a esa composición fantástica, más juguetón que el mismo osito, guiñándome sus ojos pícaros e invitándome a seguirlo al otro lado del espejo, asomaba la cabeza un chamán antiquísimo de melena entrecana y manos cuyas venas brotadas eran a la vez raíces, ramas y sangre de un árbol milenario, a cuyo pie la fotografía que al comienzo del sueño veía claramente en primer plano, ahora se tornaba difusa, llena de niebla impenetrable. Cuando miré con mayor fijeza la foto, observé que la cubrían grietas minúsculas, parecidas a la huella en un vidrio que no se rompe del todo pero que señala su fractura. Por allí, por entre esas mínimas hendiduras del tiempo, el chamán me invitaba a creer, crear y recorrer, otra vez, caminos con corazón. Usaba unas gafas doradas de aro redondo y cristales resquebrajados. Y sin dudarlo un solo instante, yo lo seguí.
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Ahora entiendo que ese sueño, mi querida Raquel Fernández, prefiguraba el camino que conducía a tu poema, al amor que nos une para celebrar la vida y lo que nos queda de humanidad, frente a la vergüenza de pertenecer a la misma especie de Bush o Putin o Uribe. Gracias por tu vida, que enriquece la mía. Un abrazo desde las montañas de Antioquia, en tanto sigue sonando nuestro querido John Lennon entre la lluvia, el viento, la distancia…



Arte: "Hylephobia: The Fear of Epilepsy", Shannon Bonatakis


lunes, 4 de agosto de 2008

ORACIÓN POR JOHN


 

ORACIÓN POR JOHN

  ¡Cristo! Sabes que no es nada fácil
Ya ves lo difícil que puede llegar a ser
Tal y como van las cosas
Acabarán crucificándome
John Lennon

 

Bendito seas dondequiera que estés.



Bendita sea tu voz,

arco iris de terciopelo desplegado

desde un hipnótico cielo con diamantes,

el cielo que arañaba tu garganta prodigiosa;

tus cuerdas vocales, cordones de plata

que amarraban el alma de los hombres

a las alas del gozo

cuando el invierno cortaba sueños

con su dureza de hielo.



Bendita sea tu radiante imperfección.

Benditos, tus ojos miopes y tu nariz alada,

tu clamor en el desierto

y tus saltos al vacío,

cada una de tus pequeñas contradicciones.

Tu zodíaco particular de animales remotos

y soles fragmentados.

 Y esa risa extendida sobre la fisonomía perpleja

de un mundo incongruente

con el estudiado sigilo

de un mazo de Tarot:

el Loco le descose las mariposas

al ruedo del verano,

el Mago trasiega ángeles de un pentagrama a otro,

el Diablo te hace un guiño

y la Muerte espera.



Bendita sea la torpeza de tus pies

encasillada

en un onírico vals de boda.

Benditos, tus misterios apenas vislumbrados,

tus gafas prometedoras

como espejos de Lewis Carrol,

tu bruja japonesa arropando

la indeleble desnudez del huérfano.

Tu acero y tu cristal,

tus frutillas,

tus panes horneados en el Dakota.



Bendito seas dondequiera que estés.

Las balas pueden

asesinar el aire,

ensañarse con la carne aminorada,

quebrar el delgado crepúsculo de la sangre,

solventar el bramido en cuyo ángulo

se entreteje la ausencia.

Pero la belleza es eterna.

 
 
Bendito seas dondequiera que estés.
 
 
 
Bendito seas quienquiera que seas
 
escuchándolo ahora.
 
 

Arte: John Lennon, Bob Gruen




domingo, 3 de agosto de 2008

LETRAS PARA UN ALMA QUE ACARICIA (ALBANY CHAPELÍN)


LETRAS PARA UN ALMA QUE ACARICIA

A Raquel Fernández


Desviste sentimientos 

a través poemas,

poemas que serán devorados 

por seres con hambre 

de palabras cálidas.

La creadora de sueños

se deja llevar 

y su alma vuela libre,

sin cadenas, 

a un mundo donde sólo hay espacio 

para su amor, 

alegría y tristeza disfrazada.

Es el grito 

de una voz enmudecida. 

Es el mensaje

que nunca llego.

Es el abrazo

que no pudimos darnos.

La poeta escribe

y sus letras,

dejan huellas,

huellas imposibles de borrar,

ellas quedan adheridas

como tatuajes

en los corazones 

de los que se cruzan en su camino. 



ALBANY CHAPELÍN



Arte: Nicoletta Ceccoli