martes, 30 de septiembre de 2008

CARTA ABIERTA


CARTA ABIERTA
 
"(…) es inútil
que intentes desembarazarte: te irrité
demasiado para que me olvides, te he marcado,
aunque no fui la mujer que debiste
soñar. Tu sexo temblaba
por primera vez y no era yo: me alegro
de que así fuera, porque soy mejor
que toda aquella sobada fantasía (…)" 
Francisco "Paco" Urondo
 
Me alegra no ser la mujer que soñaste. Soy mejor que toda aquella sobada fantasía y soy mejor de lo que pudiste imaginar cuando me tuviste en tus brazos. 
Me alegra no ser la mujer que sostiene tu sexo tembloroso y tu boca exhausta después de un simulacro de amor posmoderno. Soy demasiado intensa para esconder la piel detrás de una bandada de pájaros
cansados que perdieron el rumbo.
Me alegra no ser la mujer que te ama y no ser, tampoco, la mujer que te odia. No hay tumores malignos creciendo en la matriz celeste de mis recuerdos, ni coágulos de sangre descosida cercenándome el alma.
Me alegra haber cometido el error de conocerte. Algo roto había en mí cuando te convertí en un espejo donde reciclar mi imagen desangelada. Algo roto que estoy tratando de reparar lejos de la lluvia sucia donde se disolvieron tus promesas exageradas y mis excedidas demandas.
Me alegra que estés lejos de mi trepidante decir, de la enredadera verdecida de mis palabras; que no sepas o no entiendas. Mi voz es un río que no debiste navegar nunca, porque el naufragio estaba latente en cada sílaba, en cada metáfora redonda y brillante, en cada paloma volando hacia adentro, hacia la llaga abierta en mi útero rebelde, hasta las vísceras licuadas por el llanto. Mi voz no era tuya y no podía serlo nunca.
Me alegra que las flores que vadean el horizonte de mi ombligo sean un camino trazado por el olvido. Tu memoria sería inoportuna y me molestaría saber que, de algún modo, todavía estoy presente en el sórdido sudor de la noche o en la ecuación vegetal de la mañana. Soy egoísta, sí: yo exprimo mis recuerdos para escanciar el vino roto de mi canto y exijo que borres los tuyos.
Me alegra que seas un extraño. Ni un amigo ni un enemigo: simplemente un extraño. Porque tu verdadero rostro no tiene los rasgos de las ilusiones, ni siquiera de las ilusiones muertas.
Me alegra no ser la mujer que esperabas. Me alegra ser la mujer que soy. La bella, y loca, y desbordada mujer que perdiste. La chica con alma de calidoscopio.
Querido mío, esto, que debería haber sido una charla de café, es un mal texto que van a leer otros ojos, que no son los tuyos. Ni una oda, ni una elegía; sólo una carta abierta para decir que me alegro de haber superado otro adiós y estar viva.


 
 

DILUVIO


DILUVIO



Te escucho

en la voz del agua.

Tu ausencia es devoradora,

cae sobre mi pubis

como un jazmín herido

y me obliga a sacudirme los retornos

que ya no serán.

Tu ausencia es fosforescente,

aniquila mi voluntad de adioses,

construye mis recuerdos

más secretos,

violenta

mi decoro diurno.



Te escucho

en la voz del agua.

La platería de tu boca me salpica,

amilana mis treguas,

y el diluvio me trae en sus cuchillas

un espesor de asombro.



Yo te había olvidado.

¿Cómo regresa tu sombra en esta hora

y se acurruca

a los pies de mi cántico de harina,

y se abraza

a mi paladar sereno,

masticando los panes

que amasé con saliva y con silencio?

¿Cómo regresa tu impávido fantasma

y me esposa a la piedra

rodada y rodante de tu cuerpo?



Te escucho

en la voz del agua. 

Me había desacostumbrado

a escuchar nuestras voces:

la mía, la tuya,

las de los hijos

que jamás tendremos.





Arte: "Resurrection", Jenna Martin


jueves, 25 de septiembre de 2008

ANIVERSARIO


ANIVERSARIO



Hace un año 

me arrancaba la piel 

y la dejaba caer a los pies de la cama 

donde libramos nuestra primera batalla amorosa. 

Qué estupidez esto de los aniversarios.

Qué manía morbosa 

esta de marcar en el calendario 

días especiales 

como si todos los días no fueran iguales, 

como si todos los días no fueran escalar muros

y cruzar puentes 

para llegar siempre al mismo lugar, 

la soledad, 

disfrazada de amante, de hermano, de amigo; 

la soledad, 

con sus dientes de perra desquiciada 

siempre listos para devorarnos. 

Seguro que vos ni te acordás. 

Soy el pasado, 

y, para los tipos como vos, 

el pasado no vuelve,

ni siquiera en sueños. 

Te envidio, ¿sabés? 

Envidio la facilidad que tuviste 

para arrancarme de tu carne y de tu alma, 

porque yo soy de las que le dan mil vueltas al asunto 

y escriben poemas para aliviar el luto, 

y escriben cosas como ésta 

que no sé qué demonios son, 

y no se borran tan fácil del cuerpo 

el semen y la saliva, 

y la alegría con la que recibían su ramito de flores cada semana.

Qué estupidez esto de los aniversarios.

Qué estupidez esto de creerme todo lo que me dicen. 

Cuarenta años y no aprendí nada. 

Cuarenta años y sigo esperando que alguien me pida perdón. 

Perdón porque la primavera hoy es para mí 

un estado de desánimo 

y todavía sigo dándole vueltas al asunto. 

Perdón porque siempre supiste 

que yo era una de esas cajitas 

con un cartelón enorme que decía “FRÁGIL” 

y no lo tuviste en cuenta. 

Y aunque ya no me leas, 

ni me escribas 

y hayas cortado todos los lazos 

que te unían a mi magia y a mi desconsuelo, 

yo sigo esperando. 

Un gesto que te reivindique frente a mi dolor. 

Un gesto que me diga que no fue en vano 

arrancarme la piel y mostrarte tanto. 

Un gesto que me diga que sí, 

que vale la pena marcar 

días especiales en los calendarios, 

fechas para recordar, 

algo para recordar, 

a pesar de los naufragios 

y de los inevitables finales.




Arte: "You Give Me Butterflies", Scott Rohlfs



lunes, 22 de septiembre de 2008

NOTICIAS


NOTICIAS



“Elizabeth Taylor todavía duerme 

con una foto de Richard Burton junto a su cama.” 

Esas son las noticias que yo leo en el diario. 

Por lo menos, las noticias que leo y recuerdo. 

Los golpes de estado al corazón. 

las revoluciones del recuerdo. 

(“¡Qué mujercita cursi!”, pensarán algunos. 

Y, seguramente, tendrán razón). 



No tengo una solo foto tuya. 

Ni junto a mi cama 

ni en ningún otro lugar que no sea mi cabeza. 

Y sé que la foto de mi cabeza 

miente. 

(Todas las fotos mienten:

yo nunca tuve esa sonrisa, 

esos ojos 

destellados 

por la presencia del fuego). 



En la azarosa jerarquía del recuerdo 

tu rostro 

(esa imagen falsa a la que le pinté 

una boca que  flaquea 

en una lúbrica mueca de deseo) 

ocupa un lugar de privilegio.



“Elizabeth Taylor sabe de qué se trata”, pienso. 

Se trata de no poder soltarle la mano 

a un cuerpo que fue la medida del deseo.



Las noticias que uno lee en el diario 

(y recuerda)

son como el lenguaje. 

Ocultan. 

Desnudan.




Fotografía: Liz Taylor y Richard Burton


domingo, 21 de septiembre de 2008

INÚTIL PRIMAVERA


INÚTIL PRIMAVERA 



Arriba 

un cielorraso de pájaros confusos 

augura 

la inútil primavera. 

Abajo 

me confunden 

el ácido perfume de las azucenas, 

el polen que regresa, 

las verdes falanges de la clorofila. 

La dulzura dejó de ser 

el lazo que sujetaba mi corazón 

a la penumbra de las telarañas. 

Mis ojos son tristes 

y corren ríos de sal 

entre mis muslos lentos. 

Cada poema escrito es un cadáver, 

un hueso mal roído. 

Y yo, 

que no puedo desmorirme 

y me desvivo por ser más que una sombra, 

sigo buscando,

entre los gusanos.



Arte: "Sad Spring", Eyoni (Simona Toma)


miércoles, 17 de septiembre de 2008

RAQUEL (GABRIEL CORDEARS)


RAQUEL

Te estoy esperando
llueve mucho, si supieras
llueve tanto
si el agua te contara
moja mi sombra
que se encoge de frío
diluye mi sal
entre mares y ríos
y te espero
como a un amor mío
sin que lo supiera
viéndome en tus letras
bellísimas de otoño
dime que no vendrás
y me resigno
dime que no respiras
y te olvido
desde mi pecho
y mis ojos cosidos
pero vuelve con tu cariño
a regar lo que sembraste
en mi alma
y corazón de niño.


GABRIEL CORDEARS
Arte:  "Love Bites", Amanda Cass

martes, 16 de septiembre de 2008

DE MÍ O DE RATONES Y DE HOMBRES


DE MÍ O DE RATONES Y DE HOMBRES

Cuando estés mal, cuando estés sola…



Te recuerdo

con una cabeza anónima

debajo de tus tijeras

cantándome “De mí”.



No pienses que estoy loco…



Los dos estábamos muy locos

y tu mirada estaba en otro lugar demasiadas veces.

Tus ojos ciegos bien abiertos.



En esa época, ¿sabés?,

yo era muy candorosa

y no tenía idea de lo que significaban

esos ojos ciegos.

En mi cabeza de señorita burguesa de clase media

sólo había lugar para el juego de té celeste

(¿para qué un juego de té,

si nunca tomábamos té?)

y las cortinitas de encaje con las que íbamos a proteger

nuestra intimidad

y nuestro eterno

“fueron felices y comieron perdices”.

Todavía no había leído a Robert Burns

y no tenía idea

de que los mejores planes de ratones y hombres

a menudo se frustran.



Me gustaría saber

cuáles son los planes de los ratones.

Imagino que no incluyen

juegos de té celestes

y cortinitas de encaje,

pero no sé.

Últimamente no sé nada.



Pasaron muchos años, demasiados,

y todavía sigo enojada con vos.

Enojada con tus ojos ciegos

y con esa ocurrencia espantosa que tuviste:

morirte.

Me enojé también

con todos los hombres que vinieron después

(con algunos

porque hicieron exactamente lo contrario

a lo que hiciste vos:

no se murieron)

pero se me pasó,

como se me pasa todo.



Como se me pasa todo, menos vos.



¿Sabés?

Durante toda mi vida

anduve

buscando direcciones en libros para cocinar.

Y nunca las encontré.

Ahora tengo cuarenta

(vos no, vos seguís con tus eternos veintidós)

y pienso que me equivoqué en todo lo que hice.

Amé a las personas equivocadas,

creí en las personas equivocadas,

lastimé a las personas equivocadas.

Y estoy mal, y estoy sola,

y nadie me canta “De mí”.



Te recuerdo también,

en la estación de micros de San Bernardo,

cantándome el “Rap de las hormigas”. 

Estoy en el medio de la selva ,

esto no lo aguanto más.



Yo tampoco lo aguanto más.



Quién sabe.

Quizás volvamos a vernos

mucho antes

de lo que yo pensaba.





domingo, 14 de septiembre de 2008

LA TEMPLANZA ("TAROT")


LA TEMPLANZA ("TAROT")

“.. .¡mejor que ir sin propósitos al cielo
es ir sinceramente hacia una boca!”
Juan Pedro Calou, ORACIÓN ANCESTRAL


XIV

Un ángel de rostro circunspecto,

de cabellos azules,

un ángel con las alas desplegadas,

el rostro ceniciento;

un icono,

un ser a media senda

entre el hombre y el pájaro,

trasvasa las estrellas de la noche

en un ánfora rota,

transfunde el vino del estío

en una cuba desarticulada;

desbarata el deseo,

lo suprime,

clausura la saliva,

el sudor,

las urgencias;

disecciona el olor de los jazmines,

descuartiza palomas;

un ángel con la piel anestesiada,

un ángel triste.



1º Premio Poesía II Certamen Literario “Revista Axolotl”, Bs. As. (2007)