jueves, 3 de septiembre de 2015

AYLAN


AYLAN



Hay un niño muerto en la playa,

un caracolito oscuro

boca abajo en la espuma.

Mil vueltas de yodo y de pena,

mil vueltas de pulmones rotos

en su caparazón hecho de miedo.

Lo recojo con el mismo celo

con el que toqué por primera vez

al hijo recién parido.



Cuando lo acerco a mi oído

no espero escuchar el rugido del mar.

Espero escucharnos a todos

llorando.






6 comentarios:

  1. QUé buen uso del gerundio, maestra! Qué tristeza nuestro mundo!

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  2. Quien no daría una brizna de oxígeno hoy... quien no le restaría un poco de agua y sal de los pulmones quien... ¡Los malditos gobiernos y sus secuaces... los guerrilleros del hambre los terroristas humanos, los esclavistas del siglo XXI! Ellos son los carroñeros del horror y de la miseria, la utopía de querer caminar por el agua con tiburones... ¿quien? Aylan hoy no te pondría un útero cálido y nuevo, sin miserias ni religión... Gracias Raquel

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    1. Gracias a vos, querida Carmen, siempre conmoviéndome con tus palabras!

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  3. Te entiendo. Este niño ahí, en la arena, muerto, mojadito, ...tan pequeño...Es horrible.

    Me envió a tu blog Elisa Alcantar.
    Saludos

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    1. Es terrible, Clara, nos avergüenza a todos, y nos duele enormemente!
      Elisa es una gran amiga y exquisita poeta. Bienvenida!

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