domingo, 29 de mayo de 2016

INDIFERENCIA


INDIFERENCIA

"¿por qué grita esa mujer?
¿por qué grita?
¿por qué grita esa mujer?
andá a saber"

Susana Thénon 


Ella salía a la calle

con lentes oscuros

cuando no había sol

(qué mujer tan distraída).

Tropezaba con todos los muebles,

se caía

(qué mujer tan torpe).

Usaba mangas largas en verano,

¿nunca te preguntaste por qué?


Ella se escondía

detrás del maquillaje de los buenos días,

apenas levantaba la voz,

apenas levantaba los ojos.

¿Tenía voz?

¿Tenía ojos detrás de esos lentes de sol?

¿Ese agujero donde las palabras se astillaban

como huesos viejos

era una boca?

¿Había algo más que leche y humo

en sus tetas de madre,

algo más que jabón en polvo y sangre

para lavar la culpa de su útero?


Ella había olvidado su nombre,

los nombres de sus hijos,

era una perra apaleada manchando los rincones,

y esos cachorros sin brújula,

y el hambre,

y el frío.

El miedo.


Ella gritaba.

¿Te acordás?

Gritaba.

Vos decías que estaba loca.

Ese día subiste el volumen de la indiferencia

para no enterarte.


No sé qué sentís ahora cuando escuchás  a Fergie

cantando Quando, Quando, Quando.


Yo tendría ganas de vomitar.



Arte: "Indiferencia" , Jorge Cárdenas






jueves, 26 de mayo de 2016

LA CHICA DE LENTES - THE GIRL WITH GLASSES


LA CHICA DE LENTES


Cada vez que pienso en vos
hay alguien que se interpone entre la memoria
y la saliva refundando el deseo:
la chica de lentes.
Tu chica de lentes.
Mi Waterloo.


Me preguntó por qué la chica sí y yo no.
Dónde terminó mi olor y comenzó su cintura.
Cuándo el recuerdo se vació de mí
y se bifurcó hasta convertirse en un par de piernas feroces
rodeando tus caderas
(ella subió a tu cuerpo
y yo
me diluí,
dejé de ser en tu boca).



La chica lee a Pilar Sordo o a Paulo Cohelo
y yo
sufro por Annabel Lee desde que cumplí diez años.
Sonríe con la estúpida vacuidad de un rumiante
y yo
me jacto de llorar en cinco idiomas diferentes.
Vende cosméticos, o bijouterie, o filtros de agua
y yo
masturbo tu recuerdo con poemas que se caen de maduros
en la boca del hambre.
La chica es real
y yo
soy Elizabeth Taylor estrellando muñecas contra la pared
en “Raintree County”
(mala, mala, mala,
delirante,
caprichosa,
me voy a agenciar una mujer cuya única duda
sea “vacío o asado de tira”
y no insista en probarse los vestidos
de todas las sureñas malcriadas de Hollywood).


Si a cualquier hombre que no fueras vos
lo hicieran elegir
entre la chica y yo
me elegiría a mí, por supuesto.
Ella usa lentes Ray Ban Aviator de imitación
y yo

soy encantadora.
Lo que no cambia para nada
la aplastante realidad de cada día:
ella amaneciendo en tu cama
y yo
desayunando en Tiffany,
sola.




THE GIRL WITH GLASSES 


Everytime I think about you

There’s somebody who interposes between memory

and the saliva, re arising Desire: 

The girl with glasses

Your girl with glasses.

My waterloo



I wonder why it’s her and not me.

Where has my scent finished and her waist started

When did memory empty from me

and bifurcated itself till turning to a couple of ferocious legs

around your hips

(she went up on your body

and I

dissolved myself,

stopped being me in your mouth).



The girl reads Pilar Sordo or Paulo Cohelo

and I’ve

suffered from Annabel Lee since I was 10 years old

She smiles with the stupid vacuity of a ruminant

and I

Boast of crying in five different languages

She sells make-up, or bijouterie, or water filters

And  I

masturbate memories of you with poems that fall as ripe for the picking

 In the mouth of hunger.

The girl is real

And I am

Elizabeth Taylor slamming dolls into the wall

In “Raintree County”

(bad, bad, bad,

Delirious,

Stubborn,

I’m going to become a woman whose only doubt

Be “barbecue ribs or steak”

Who doesn’t insist on trying those dresses

of all those southern spoiled brats of Hollywood).



If any man but you

was meant to choose

among the girl and me

He would choose me, of course.

She wears fake Ray Ban Aviator sunglasses

And I’m charming.

What doesn’t change at all

the crushing reality of each day:

and I’m

having breakfast at Tiffany’s

alone. 


Arte: Giulio Rossi

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

Traducción: Marcia Garay

sábado, 21 de mayo de 2016

ANGELITO DE CHARLIE - CHARLIE’S LITTLE ANGEL


ANGELITO DE CHARLIE

Vos jugabas a ser un angelito de Charlie,
un angelito glamoroso peleando del lado de los buenos.
“Mirá que hay malos malísimos pero ninguno puede conmigo.
Mirá qué bien juego al tenis.
Mirá qué divina me queda la bikini.
Mirá que yo no quiero ser Sabrina porque no es tan linda
y usa el pelo demasiado corto
y a mí me gusta tener el pelo largo, largo,
como Rapunzel o como Lady Godiva…”
(a  veces te imaginabas cabalgando como la preciosa condesa
y cómo te miraban los hombres,
desnuda debajo de tu pelo). 


Angelito de Charlie, yo no sé cómo hiciste
para que el dolor no te manchara,
para no ahogarte, como Alicia, en tus propias lágrimas,
para conservar incontaminada tu rutina de escuela,
pan con manteca, arroz con leche me quiero casar
y tardecitas caminadas en puntas de pie
porque la abuela dormía la siesta.
Angelito de Charlie, fuiste una heroína con todas las letras
(siempre la más fuerte de las dos):
los malos no pudieron,
la Muerte no pudo;
nadie se comió tus perdices,
nadie te quitó la voluntad de mirar el mundo
con ojos de caleidoscopio.


Vos jugabas a ser un Angelito de Charlie
pero yo creo que eras un angelito de verdad
(a pesar de cómo te miraban los hombres
desnuda debajo tu pelo,
si al final lo mejor de esa fantasía inconfesable
era andar a caballo

y tener el pelo largo, largo). 




CHARLIE’S LITTLE ANGEL


You played you were a Charlie’s Little angel, 

A glamorous little angel fighting on the side of the good ones.

“Look ! there are bad, worse ones but none can mess with me.

look at how good I play tennis.

Look at how good I look in my bikini.

Look!  I don’t want to be Sabrina because she is not so pretty.

And her hair is too short

And I like to have my hair long, long,

Like Rapunzel or Lady Godiva… “

(sometimes you fancied you were riding as the precious countess

and how men were watching you

Naked, clothed only in  long hair)



Charlie’s Little angel, I don’t know how you did

To avoid getting stained by pain,

To avoid drowing, like Alice, in your own tears

while keeping your school routine unpolluted,

Bread and butter, ‘arroz con leche’ I want to get married said that children’s song

And tip-toe walking afternoons

Because grandmother was having a nap.

Charlie’s Little Angel, you were every inch a heroine

 (always the strongest of the two):

The bad ones couldn’t beat you,

Nor could death;

Nobody stole your ‘live happily ever after’ …

Nobody stole your will to look at the world

with kaleidoscope eyes.



You played you were a Charlie’s little angel

But I believe you were a little angel indeed

(despite the way men looked at you

Naked, clothed only in long hair,

so, all in all, the best of such unconfessed fantasy

Was to ride a horse

And have long, long hair) 




Arte: Charlie's Angels Classic Beauty Collector Dolls, Donna Brinkley

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

Traducción: Marcia Garay

miércoles, 18 de mayo de 2016

DOMINGO


DOMINGO



Desnuda en la cama te escucho

picar cebolla en la cocina.

Escucho los golpes del cuchillo

contra la tabla de madera.

Casi puedo escuchar los gritos de la cebolla.



Esta mañana no hicimos el amor.

No quise. No pude.

No quise mentirte mi cuerpo.

No pude inventar unas ganas que no tengo.



Estoy desnuda en la cama

y mi desnudez huele a carencia.

Volví a soñar que me dejabas

en el momento en el que yo más te quería.

Es un sueño recurrente.

No se lo conté a ninguno de mis psicólogos.

Ni a la católica recalcitrante que salpicaba mi dolor

con agua bendita.

Ni a la flacucha new age que insistía

en que en alguna otra vida

fui Ilse, la rubia y perversa carcelera de Auschwitz,

y ahora a bancarse el karma, nena.

Ni al elegante cincuentón con consultorio en Belgrano.

Ni al amante de mi hermana.



Es un sueño recurrente.

Supongo que puede ser un deseo reprimido

(por qué no me dejaste cuando el amor

y, en cambio, me arrastraste a esta cama donde, desnuda,

apenas resplandezco).

Supongo que quizás es una herida

(sí, me dejaste cuando yo más te quería,

me soltaste el corazón,

me soltaste la mano,

yo me abrochaba el sol en el pelo cuando iba a verte,

me pintaba los labios,

había insectos luminosos comiendo de mi boca,

y ahora esto;

me dejaste hace veinte años

en aquel banco de plaza donde  te esperaba leyendo a Cortázar,

tenía puesto un vestido floreado

y unos zapatitos de tacos bajos,

me dejaste).



Desnuda en la cama te escucho

picar tomates, gusanos, escombros.

Me juro que no voy a volver a levantarme  jamás.

Que voy a envolverme en las sábanas

hasta convertirme en una crisálida que no prometa nada,

que no sangre,

que no escuche el tac tac tac del cuchillo

contra la tabla de madera.

Me juro que no,

que no,

que no,

que me voy a dejar morir

en esta desnudez

en la que apenas resplandezco.



Pero me levanto.

Como cada domingo me levanto.



Hace mucho que no comemos pastas rellenas.